La queja en Psicoanálisis

Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. ¿Quiénes somos y que estamos dispuestos a hacer para cambiarlo?

¿Qué estamos dispuestos a hacer para modificar aquello de lo cual nos quejamos?

Un síntoma que se presenta habitualmente en la clínica es precisamente, la queja. Se trata de un Sintoma particular de la histeria.

El sujeto neurótico histérico se queja demasiado y muchas veces sin causa. El psicoanalista J. D. Nasio en su libro “El dolor de la histeria” denomina ese estado como “yo insatisfecho”, es aquel que, sin saberlo,

“Impone un lazo afectivo con el otro, encarnando el papel de victima desdichada y permanentemente insatisfecho”


La pregunta que Nasio se plantea y que la hago propia, es acerca de la razón que hace vivir en esta posición de insatisfacción.

¿No sería mejor ocuparse de lograr sentir un poco de placer que nos proporcione algo de felicidad?

La razón tiene que ver con el miedo ante lo que fantasmáticamente vive como un “peligro de vivir la satisfacción de un goce máximo”. Las figuras de este goce máximo pueden ser imaginadas de distintas formas, poco importa.

El caso es que cada sujeto imagina un tipo de peligro al que estaría expuesto si fuese capaz de gozar. Para mantener alejada esta amenaza, alimenta su insatisfacción con un guión. El Otro a veces encarnado en un Otro fuerte (cuya potencia lo hara sentirse humillado), y otras, en un Otro débil (el partenaire impotente, que despierta desprecio o piedad). Pero se trate de uno o de otro, la relación siempre le resultará decepcionante; y por tanto la neurosis poblada de conflictos, impedimentos y dificultades, será su escudo protector contra aquel peligro.

Vivir con este temor y defenderse de una supuesta satisfacción plena, hace que disminuya su angustia.
Es necesario que se realice un cambio de posición del sujeto, lo que Lacan llama rectificación subjetiva.

En la clínica se verifica en el paso de la queja por los otros a la queja por sí mismo, como el modo privilegiado de implicación del sujeto en lo que le sucede. Desde aquí podrá preguntarse que puede hacer desde su lugar para modificar la situación de la cual se queja.

Se advierte entonces que la rectificación subjetiva es otro nombre de la responsabilidad en psicoanálisis, que va más allá del engañoso sentimiento de culpa, comprometiendo al sujeto con la dimensión de su deseo.

Lic. Gabriela R. Rivera

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