Hablar sobre la “muerte” con los niños

Lo peor que puede sucederle a un niño o niña que atraviesa una situación tan disruptiva como es la pérdida de un ser querido, es vivir en un ambiente que considera el tema de la muerte como un tabú.

De allí que los adultos tienen un rol clave.

Ante el fallecimiento de una figura importante, el niño no puede responder con madurez y, entonces, puede enfermar.

Es entonces cuando aparece el duelo, como proceso y como un logro que, para concretarse, necesita de adultos que registren sus necesidades, que faciliten la expresión de sus emociones.

Además del silencio que en ocasiones puede instalarse en una familia cuando una pérdida importante acontece, está el que genera, en concreto, la persona que fallece.

El problema de la pérdida es la ausencia de la palabra: hay algo que queda mudo, que no está más. Ese vacío, los adultos que se quedan con el niño/a, deben encargarse de ponerlo en palabras.

Hay que poder hablar con el niño o la niña. El colegio, la maestra, la familia y un terapeuta, todos deben poder acompañar.

El primer paso en todo proceso de duelo es aceptar la realidad de la pérdida, por eso debemos ser claros.

Muchos, al no saber cómo explicar la muerte, refieren que la persona se fue a un largo largo viaje. Esto no solo confunde sino que deja una puerta abierta a un posible regreso.

Hablar de forma clara tiene que ver con hacerles notar que todo empieza y todo termina.

Todas las actividades humanas que comienzan a una hora, un día, un año, en definitiva, en algún momento, también tendrán un fin. Hacerle consciente de esto, le ayudará a darle valor al tiempo.

-Ser muy sincero. La sinceridad es decir la verdad sin necesidad de enmascararla con eufemismos. Podemos apoyarnos en metáforas a nivel de sus edades que puedan ayudarles a comprender.

-Estar atentos. Lo mas probable es que al hablar del tema, el niño o niña , comience a hacerse muchas preguntas, por lo tanto, hay que tener en cuenta que será un tema recurrente y que van a volver a hablar de eso. Para esto hay que esperar a que él mismo vuelva a preguntar o mencionar el tema.

-Dejarlos despedirse: Aunque solemos preservarlos de los velorios y las visitas a los cementerios, es importante saber que son rituales de despedida que ayudan en el proceso del duelo.

Si un niño quiere participar en ellos debemos permitirlo, y si no quiere podemos fomentar acciones alternativas como puede ser un dibujo o una historia dedicada que haga la función de despedida.

Hay recursos prácticos que ayudan a abordar el tema de la muerte con los niños y niñas como son las películas infantiles y los libros.

La clásica película de Disney “Bambi” nos muestra como ante la muerte de la mamá, se impone la tarea de crecer y madurar.

Otra película es “Un monstruo viene a verme” en la que un niño de 12 años evoca un monstruo en su imaginación y este lo ayuda a lidiar con su situación.

Los niños, como los adultos,  también necesitan experimentar y expresar el dolor, sentir que tienen permiso para llorar y estar tristes, y gracias a eso se adaptarán a la nueva situación y podrán seguir adelante.

Lic. Gabriela R. Rivera

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